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Mostrando las entradas etiquetadas como Tahiti

Punta Venus y la bahía Matavai

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  Es playa concurrida, pero pocos son turistas. No hay hoteles cerca. Estoy en la lengua de tierra llamada Punta Venus, en su orilla oeste, en esta playa de arena negra por la que caminó Samuel Wallis, el primer europeo que arribó a Tahiti (1767), y luego James Cook en varios viajes, y Bligh y los amotinados de la Bounty, y que vio desembarcar en 1797 a los primeros misioneros protestantes, quienes aniquilarían la religión y muchas costumbres tahitianas. La playa es de las mejores de la isla (aunque la vara en Tahiti no es alta). El agua es de un azul pizarra común. Lo vistoso está en el paisaje de montañas a la izquierda, donde la vista alcanza, en días claros, hasta la corona de rocas del monte Diadème, y en la isla de Moorea enfrente, también escarpada, por donde el sol se desploma al final del día y pinta el cielo de rosas y anaranjados que se reflejan en el agua. Un arrecife mar afuera —lo evidencia la línea blanca de rompientes— protege en parte la playa, pero tiene una abert...

Tautira, la Polinesia española

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  En Tautira se oyó hablar español hace 250 años. El vasco Domingo de Boenechea, al mando de la fragata Águila, arribó a esta costa proveniente de El Callao en noviembre de 1772. Se quedó un mes. Regresó otra vez a Tautira en 1774, también en noviembre, con dos sacerdotes franciscanos a bordo y la idea de establecer una misión católica. Me paro frente a una iglesia de piedras color ceniza y techo rojo. Ocupa el mismo lugar que ocupaba la capilla que estableció Boenechea y que celebró su primera misa el 1 de enero de 1775; capilla que, vicisitudes de la vida, acogería para la eternidad el cuerpo del navegante tres semanas después. Boenechea falleció aquel 26 de enero. Antes había firmado, el 5 del mismo mes, las llamadas capitulaciones, en que dos jefes de la isla, Tu y Vehiatua, reconocían la soberanía del rey de España y autorizaban la permanencia de los dos sacerdotes y dos acompañantes (un intérprete, Máximo Rodríguez, y un grumete para tareas pesadas). Pasa una mujer en bicicle...

Hoteles en el centro de Papeete

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  Anuncian la apertura de un nuevo hotel en el centro de Papeete. El Hotel Reva, en Rue des Remparts esquina Av. Prince Hinoi, abrirá el 1 de noviembre. Será de estilo similar al Maitai Express, distante dos cuadras hacia el mar por la misma Av. Prince Hinoi. El Hotel Reva tendrá 43 habitaciones repartidas en 5 categorías, en un edificio de 5 pisos. Habitaciones todas climatizadas, con baño privado y, excepto la categoría más económica, con cocina americana. Como el Maitai, será un 2 estrellas sin restaurante, pero con acceso a desayuno, y su tarifa más económica (221 €) será un poco más alta que en los otros hoteles. El Maitai Express ocupa un edificio de 6 pisos. Son 63 habitaciones en 4 categorías. Su principal ventaja es la ubicación, frente a la avenida costera (Boulevard Pomare) y muy cerca del muelle de los ferris. La habitación más económica es pequeña (17,5 m²), con opción de cama king-size o dos individuales; cuesta 200 €. El hotel Kon Tiki —frente al muelle de los ferri...

Sobrevuelo de Tahiti en helicóptero

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  Extracto del libro Impresiones de Polinesia, un viaje por Tahiti, Moorea, Bora Bora y otras islas, disponible en Amazon en formatos impreso y digital: Tome un sobrevuelo en helicóptero quien quiera admirar los paisajes montañosos de Tahiti. Es caro, sí, pero está entre las actividades más impresionantes de la isla. El vuelo penetra tierra adentro, se hunde en los valles, se estabiliza frente a cascadas que parecen congeladas en el aire. ¡Qué vistas! Algunas cúspides semejan agujas de piedra, otras, como la del monte Diadème, la cresta de un gallo. Riscos. Escarpas delgadas como láminas. Despeñaderos. Asombra la ausencia humana. Todo es verde, y ese verde contrasta con los vellones de nubes, con el blanco de las cascadas y el gris, moteado también de verde, de los acantilados cortados a pico. Una sensación del vuelo en helicóptero no la olvido nunca: cuando el helicóptero sube lenta, lentamente y paralelo a la pendiente, a baja altura, y se acerca a la cima, y cuando llega a la ci...

Las playas de Tahiti

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La playa desde donde escribo es gris negruzca y pedregosa. Es playa pública, no porque existan playas privadas en Tahiti, sino porque así llaman a las playas que tienen estacionamiento (siempre gratis), servicios sanitarios y, habitualmente, un parque con sombra y amenidades. Está en Tautira, lejos de Papeete, en una puntilla protegida a medias por un arrecife de coral mar afuera. Las playas tahitianas suelen ser de arena oscura, con frecuencia guijarrosas y más de alguna —pienso en Teahupoo— de pura piedra. Las aguas tiran a un azul plomizo; originan cierto oleaje, que acá es manso, pero en otras playas —Taharuu, Ahonu, Papenoo…— engorda hasta formar olas surfeables. Tahiti sí tiene lindas playas de arena clara, dice alguien. Razón no le falta. En playas como Vaiava —también llamada Pk18—, Papehue y alguna otra en Punaauia y Paea, el mar, cuando le pega el sol con ganas, adquiere real viveza, luce azules más brillantes y aturquesados, y algún tonillo verde, colores de acuarela. Pero s...