Tiburones de Tahiti

 

En Polinesia Francesa no es necesario bucear para nadar con tiburones. Están por todas partes.

En Moorea se dejan ver en un bajo arenoso hasta donde también llegan rayas. Son los tiburones de punta negra, pequeños (alrededor de un metro de largo), vivaces, inofensivos y los más abundantes en estas islas. Tanto que también hay excursiones a su encuentro en Huahine, Tahaa y Bora Bora. En las islas Tuamotu —cualquiera— es habitual ver en la orilla tiburoncitos del tamaño de sardinas deambulando en aguas incoloras de tan transparentes que son. Ya de bebés su mirada inspira recelo.

La excursión al encuentro de tiburones en Bora Bora es única porque ocurre afuera del arrecife. Uno flota en aguas hondas y muy azules, aunque de notable visibilidad. Predominan los gráciles y nunca quietos tiburones de punta negra, pero hacia el fondo se mueve remolón un cuerpo mucho más macizo, de color jengibre y nariz corta. Tendrá unos 3 metros de largo. De a poco —la parsimonia del poderoso—, muy de a poco, suele ascender y su tamaño aumenta, y llega hasta las aguas intermedias entre el fondo y la superficie. Es el majestuoso tiburón limón. Impone respeto.


A veces —se requiere suerte— logra uno nadando con esnórquel avistar un tiburón puntiblanco de arrecife. Mide alrededor de metro y medio y es solitario. Cuesta encontrarlo porque prefiere pasar el día escondido en cavernas y oquedades. Yo solo lo he visto desde un semisumergible en Moorea.

Los tiburones son atracción primordial de Rangiroa. En las quietísimas aguas de la Laguna Azul pululan multitud de tiburones de punta negra bebés, y decenas de adultos pueblan las aguas turquesas del sitio que llaman Shark City, que atrae también a tiburones de mayor envergadura y que uno contempla, nadando con esnórquel, en el trayecto de regreso de la Laguna Azul.


El tiburón gris de arrecife, de unos 2 metros y reconocible por su cola de borde negruzco, es el más numeroso cuando se bucea en Rangiroa. Acostumbra rondar en amplios grupos por los pasos de Avatoru y Tiputa. Se lo ve mucho también en Fakarava. En el paso Tumakohua, que corta el arrecife sur, se han contado hasta 400 tiburones grises en el llamado muro de tiburones.

El tiburón tigre también frecuenta Fakarava. Es el más peligroso de los tiburones polinésicos. Su tamaño —de 4 a 5 metros— intimida. No es requisito viajar hasta las Tuamotu para encontrarlo. Los centros de buceo de Tahiti lo atraen con cabezas de atún de carnada en el denominado valle blanco, sitio de 15 metros de profundidad, frente al aeropuerto de Faa’a, en que se bucea impulsado por la corriente y en el que, además de gran variedad de peces y no pocas tortugas, se observan otros tiburones también: gris de arrecife, limón, puntiblanco y el infaltable de punta negra, muchos con rémoras adheridas al cuerpo.


El inofensivo tiburón nodriza es fácil de ver frente al Havaiki Lodge de Fakarava. Algunos ejemplares han hecho de esas apacibles aguas su hogar. El tiburón martillo, en cambio, aparece poco. Aumentan las chances de verlo de noviembre a marzo en Rangiroa y Tikehau. El tiburón mako de aleta corta, el más veloz según oigo por ahí, tampoco es fácil de observar, porque frecuenta el océano abierto.


Veinte tipos de tiburones habitan en Polinesia Francesa. Está por ley prohibido cazarlos. Son así el principal atractivo submarino de la región.

Fotos:
Encuentro con rayas y tiburones de punta negra en Moorea © G. Le Bacon / Tahiti Tourisme
Excursión a los tiburones en Bora Bora © G. Le Bacon / Tahiti Tourisme
Tiburones grises de arrecife, paso Tiputa, Rangiroa © G. Lecoeur / Tahiti Tourisme
Tiburón tigre en Fakarava © D. Grosmaire / Tahiti Tourisme
Nado con tiburones en Moorea © Tahiti Tourisme

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